Solo la mitad de los pacientes con Hepatitis B se ha sometido a la prueba de Hepatitis Delta

El 48%¹ de las personas con HBsAg positivo no ha sido evaluado frente al VHD y, entre quienes presentan anticuerpos positivos, más de una cuarta parte no completa el diagnóstico para confirmar infección activa.

El virus de la hepatitis delta solo puede infectar a personas que ya tienen hepatitis B, porque necesita el antígeno de superficie del VHB (HBsAg) para replicarse.

La hepatitis delta es una de las formas más graves de hepatitis vírica crónica y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, dependiente de la OMS, ha clasificado el virus como carcinógeno para los seres humanos.

Madrid, 28 de julio de 2026.- En la actualidad, persisten importantes brechas en el diagnóstico de la hepatitis delta en España, lo que dificulta la identificación temprana de pacientes y su seguimiento y manejo adecuados.

Detectar anticuerpos frente al virus de la hepatitis delta permite confirmar la exposición al virus, pero no es suficiente para determinar si existe infección activa. Para ello, es imprescindible completar el proceso diagnóstico mediante la determinación del ARN-VHD y, si el resultado es inicialmente indetectable, repetirla para descartar una fluctuación transitoria de la carga viral. Además, es necesario garantizar que las personas diagnosticadas sean evaluadas por un especialista y permanezcan vinculadas al sistema sanitario.

Estas son algunas de las conclusiones del documento “Recomendaciones sobre el diagnóstico de pacientes con el virus de la hepatitis delta (VHD) en España”, publicado en la revista Gastroenterología y Hepatología y avalado por la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), el Grupo de Estudio de Hepatitis Víricas de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (GEHEP-SEIMC), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP).²

El presente trabajo ha sido organizado y realizado por la AEEH de manera independiente, bajo la coordinación de los doctores María Buti y Federico García, con la financiación de Gilead, sin intervención por parte de esta última en el contenido de este. En él han participado un grupo multidisciplinar de especialistas en hepatología, enfermedades infecciosas, microbiología, atención primaria y sanidad penitenciaria.

La infección por el VHD solo afecta a personas que ya tienen hepatitis B, ya que depende del antígeno de superficie del VHB (HBsAg) para replicarse. Se trata de una de las formas más graves de hepatitis vírica crónica, por su rápida progresión hacia fibrosis, cirrosis, descompensación hepática y carcinoma hepatocelular. Recientemente, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer —dependiente de la OMS— ha clasificado el virus como carcinógeno para los seres humanos, lo que refuerza la necesidad de avanzar en su diagnóstico precoz y en el seguimiento de los pacientes³.

Pese a ello, persisten brechas importantes en el diagnóstico: el 48% de las personas con HBsAg positivo carece de una prueba de anti-VHD y, entre quienes presentan anticuerpos positivos, a más del 27%⁴ no se le evalúa el ARN-VHD, la prueba que confirma si existe infección activa.

Diagnóstico reflejo para completar la cascada en una misma muestra

Una de las principales recomendaciones del documento es extender el doble test reflejo para la hepatitis delta⁴, una estrategia mediante la cual el laboratorio realiza automáticamente las pruebas sucesivas necesarias sobre una misma muestra, sin depender de una nueva solicitud clínica ni de otra extracción de sangre.

El documento recomienda realizar el cribado de la hepatitis delta al menos una vez en la vida a todas las personas con HBsAg positivo, independientemente de la presencia de factores de riesgo. Esta recomendación resulta especialmente relevante porque, en experiencias españolas de implantación del test reflejo, más de la mitad de los casos identificados no presentaba ningún factor de riesgo previamente reconocido.

Las recomendaciones subrayan la importancia de repetir la determinación del ARN-VHD. Los niveles de ARN-VHD pueden fluctuar a lo largo del tiempo y llegar a ser transitoriamente indetectables, tanto por la evolución natural de la infección como por las diferencias de sensibilidad entre las técnicas diagnósticas disponibles.

En consecuencia, un único resultado negativo de ARN-VHD en una persona con anticuerpos anti-VHD positivos no permite excluir de forma definitiva la existencia de una infección activa. El documento recomienda repetir la prueba transcurrido un intervalo de entre tres y seis meses, con el fin de confirmar la ausencia de replicación viral y garantizar un diagnóstico preciso.

La publicación advierte de que un número significativo de personas con HBsAg positivo nunca se ha sometido a una prueba de VHD. A ellas se suman quienes tienen anticuerpos anti-VHD positivos sin una determinación posterior de ARN-VHD, y quienes, pese a estar diagnosticadas, han perdido el vínculo con el seguimiento sanitario⁵. Para reducir estas pérdidas en la cascada asistencial, el documento propone cuatro medidas: activar alertas automáticas ante un HBsAg positivo sin prueba posterior de anti-VHD; notificar al profesional responsable ante cualquier resultado positivo; reforzar la comunicación entre laboratorios de microbiología y equipos clínicos; y garantizar la evaluación por especialista de todas las personas con anti-VHD positivo.

Las personas con VIH pueden quedar fuera del circuito de diagnóstico reflejo

El documento presta especial atención a las personas con VIH y coinfección por VHB. Las personas con VIH, VHB y VHD presentan mayor progresión de enfermedad que las que no tienen VHD, presentando mayor riesgo de eventos hepáticos y muerte por causa hepática. Es por ello que este colectivo tiene una mayor necesidad de diagnóstico y manejo clínico de VHD temprano.

En España, el 23,3% de las 636 personas con coinfección por VIH y VHB incluidas en un estudio internacional presentó anticuerpos anti-VHD y, del 60,8% testado para ARN de VHD, el 45,6% tenía ARN-VHD detectable —una prevalencia estimada de infección activa del 6,4% en este grupo—⁶.

Sin embargo, en estos pacientes el seguimiento de la hepatitis B suele hacerse mediante la determinación periódica del ADN-VHB, sin volver a solicitar el HBsAg. Por eso, un sistema de diagnóstico reflejo que solo se active ante una nueva determinación positiva de HBsAg puede no activarse, aunque la infección por VHB ya conste en la historia clínica. Las recomendaciones establecen, por tanto, que en las personas cuyo seguimiento se base en técnicas moleculares debe garantizarse igualmente la realización de anti-VHD.

Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de adaptar los circuitos diagnósticos y de seguimiento a las características específicas de las personas con VIH, así como de repetir el cribado del VHD cuando persistan factores de exposición o exista una indicación clínica.

Una estrategia coordinada entre laboratorios y equipos asistenciales

Las recomendaciones subrayan que la mejora del diagnóstico de la hepatitis delta requiere una actuación coordinada entre microbiología, hepatología, enfermedades infecciosas, atención primaria y otros ámbitos asistenciales.

Además de extender el doble test reflejo, el documento propone mejorar la interoperabilidad de los sistemas de información, facilitar el acceso de los laboratorios a la información clínica relevante, establecer protocolos estandarizados de derivación y seguimiento y garantizar que los resultados positivos generen una actuación clínica.

“La automatización del diagnóstico debe abarcar toda la cascada asistencial: desde la detección del HBsAg y la realización del anti-VHD hasta la confirmación de la infección activa mediante ARN-VHD en la misma muestra idealmente mediante doble test reflejo y la vinculación del paciente con la atención especializada. En las personas con VIH, además, es necesario adaptar el circuito a la forma en que se realiza habitualmente el seguimiento de la hepatitis B para evitar que algunos pacientes queden fuera del diagnóstico reflejo”, ha señalado María Buti, jefa del Servicio de Hepatología y Medicina Interna del Hospital Universitario Vall d´Hebron.

Por su parte, Federico García, jefe de servicio del Microbiología y Parasitología del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada, ha destacado “la necesidad de repetir el ARN porque una sola determinación negativa no excluye infección activa. Además de la necesidad de la búsqueda de personas conocidas de anti-VHD no diagnosticadas de ARN”. Ambos son aspectos en los que se está trabajando, así como en mejorar el diagnostico de las personas con VIH.

Las recomendaciones están alineadas con el reciente consenso multidisciplinar español sobre el diagnóstico, manejo y tratamiento de las infecciones crónicas por VHB y VHD. Ambos documentos coinciden en que la optimización del diagnóstico debe ir acompañada de una comunicación activa de los resultados, de la búsqueda de personas con estudios incompletos y de su vinculación efectiva a los circuitos asistenciales⁷.

Compromiso de Gilead con la hepatitis viral

La hepatitis viral ha sido durante décadas una de las principales áreas de compromiso científico de Gilead. La compañía ha contribuido al avance del abordaje de estas enfermedades mediante la investigación y el desarrollo de terapias innovadoras para diferentes tipos de hepatitis, impulsando además iniciativas orientadas a mejorar el diagnóstico, la vinculación al sistema sanitario y el acceso a una atención adecuada para las personas afectadas.

En el ámbito de la hepatitis C y delta, Gilead ha colaborado con profesionales sanitarios, sociedades científicas y organizaciones de pacientes para promover una mayor concienciación sobre la carga de estas enfermedades y la importancia de su detección precoz. Su apoyo a proyectos de investigación, iniciativas de formación y consensos multidisciplinares refleja un compromiso sostenido con el objetivo de avanzar hacia una mejor identificación y manejo de las hepatitis virales en España.

Acerca de Gilead Sciences

Gilead Sciences, Inc. es una compañía biofarmacéutica que lleva más de tres décadas investigando y logrando avances en el campo de la medicina, con el objetivo de conseguir un mundo más sano para todas las personas. La empresa está comprometida con el avance de medicamentos innovadores para prevenir y tratar enfermedades potencialmente mortales, como el VIH, la hepatitis viral, COVID-19, las enfermedades inflamatorias y el cáncer. Gilead opera en más de 35 países de todo el mundo y tiene su sede en Foster City, California.

 

 

 

FOTOGRAFÍA DE CABECERA: Semergen

Ruth Canal
Ruth Canal
Vinculada al mundo de la salud y la investigación,mantiene un seguimiento constante de la información sanitaria y biomédica. Ha participado en proyectos formativos relacionados con comunicación científica.

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