La SEIMC ante el Virus del Nilo: «La respuesta no puede depender de activar recursos excepcionales cuando haya un brote»

Frente al goteo de casos detectados en Andalucía y Extremadura, la portavoz de la SEIMC, María Velasco, insta a integrar la vigilancia del vector en la atención ordinaria y advierte de que la consolidación del escenario endémico exige planificar los recursos de manera sostenida

El Virus del Nilo Occidental (VNO) ha dejado de ser una amenaza exótica o una preocupación de paso por la península ibérica para consolidarse como una realidad sanitaria de primer orden. A lo largo de la temporada de 2026, la evolución epidemiológica en comunidades autónomas como Andalucía y Extremaduraevidencia que la presencia del mosquito transmisor, el género Culex, ya no responde a un patrón meramente ocasional. Con un goteo constante de diagnósticos positivos, un fallecimiento confirmado en Sevilla y la progresiva ampliación de áreas de alerta municipal, España se enfrenta al reto de estructurar su sistema asistencial frente a un patógeno que ha pasado a ser endémico.

Para analizar a fondo este escenario, conversamos con María Velasco Arribas, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), quien nos ofrece un diagnóstico preciso sobre la gestión, los desafíos del diagnóstico microbiológico y las reformas estructurales necesarias bajo el prisma global de One Health.

De las lluvias de primavera al goteo de casos de agosto

Para comprender la magnitud de la circulación del VNO en este año 2026, es indispensable analizar la secuencia temporal de los acontecimientos y cómo los factores climáticos han condicionado la respuesta institucional.

A mediados de mayo, las autoridades andaluzas se mostraban cautas. El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias en funciones de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, señalaba desde Sanlúcar de Barrameda que el programa de vigilancia, activado el 1 de mayo, no registraba circulación viral inicial debido a las lluvias recientes y las temperaturas suaves. Sin embargo, la calma fue efímera; las previsiones de los expertos ya apuntaban a que, con la subida del termómetro, las densidades de mosquitos transmisores aumentarían drásticamente.

Para el 17 de junio, la Junta de Andalucía movilizó un contingente de 400 agentes de Salud Pública dedicados exclusivamente al seguimiento, control de plagas y asesoramiento municipal frente al VNO. Aunque todavía no constaba ningún caso en humanos, los análisis semanales de las trampas de monitoreo comenzaron a alertar sobre capturas masivas de mosquitos hembra de especies transmisoras (principalmente Culex pipiens y Culex perexiguus) en áreas de La Puebla del Río, Los Palacios y Villafranca, y Coria del Río.

El punto de inflexión llegó a mediados de julio. El 13 de julio, la Consejería de Sanidad oficializó el primer caso de fiebre del Nilo Occidental en humanos de la temporada: una mujer de Sevilla con estancias temporales en Palomares del Río, diagnosticada tras manifestar síntomas el 3 de julio. Este positivo provocó lainmediata declaración de Palomares del Río como área en alerta.

Apenas unos días después, el 22 de julio, se confirmó el segundo caso leve en un hombre de Villamanrique de la Condesa. A partir de este momento, el virus aceleró su avance en humanos, con la confirmación de dos nuevos casos leves el 24 de julio en La Puebla del Río y extensión del nivel de alerta a Salobreña (Granada) tras detectarse el virus en trampas locales.

El 28 de julio se produjo la declaración de área en alerta para el municipio de San Juan de Aznalfarache ante la presencia de mosquitos portadores del VNO en su entorno urbano. Ya el 30 de julio la cifra oficial se elevó a nueve casos humanos diagnosticados. Entre ellos, se identificó el primer cuadro grave con afectación neurológica en un hombre de 71 años en la barriada de Tablada, Sevilla.

El avance del virus cobró su factura más grave el 5 de agosto, cuando la Junta de Andalucía confirmó el fallecimiento de un hombre de 82 años con patologías previas. El paciente, residente en Dos Hermanas, había sido diagnosticado de meningoencefalitis por VNO a finales de julio. En ese mismo informe se detalló un acumulado de 17 casos diagnosticados y 19 municipios andaluces bajo declaración de alerta.

De forma paralela, el Servicio Extremeño de Salud (SES) confirmó la presencia del VNO en su región. El 6 de agosto, se notificó el primer caso en Extremadura: una mujer de 86 años ingresada en Don Benito, el 7 de agosto se detectó un segundo caso en una mujer de 67 años de Valdetorres, Mérida. Además, el 11 de agosto las autoridades extremeñas informaron de un tercer caso: un varón de 21 años residente de Don Benito que no requirió ingreso hospitalario.

¿Alarma o preparación constante? La visión de la SEIMC

Ante este panorama de expansión geográfica y goteo de casos graves, María Velasco Arribas es rotunda al subrayar que «la situación del virus del Nilo Occidental en nuestro país no es una situación para generar una alarma, pero sí como para que tengamos que ocuparnos de ella de una forma sostenida y en este sentido tiene que ir la preocupación«.

La experta recuerda que el VNO ya forma parte del panorama infeccioso regular de la península, ya que «este virus ya no es un virus excepcional en España. Tiene una circulación repetida. Ya no es un virus ocasional y además tenemos ya varias temporadas con un número importante de casos, incluso ya de forma estable». Al comparar la situación con años anteriores, la portavoz apunta que «aunque ha habido algunas temporadas con picos de casos, que no es la situación ni del año pasado ni de este», detallando asimismo que la distribución geográfica, aunque ampliada, «permanece bastante delimitada en determinadas comarcas».

Durante el año 2025, España registró unos 45 casos autóctonos diagnosticados, con una parte de ellos sufriendo la variante neuroinvasiva y registrándose cinco fallecimientos. En 2026, la evolución mantiene un curso muy similar. Respecto a los desenlaces fatales, Velasco enfatiza la relevancia del estado basal del paciente, recordando que «los fallecimientos se asocian sobre todo a la situación de comorbilidades de los pacientes».

Para la SEIMC, «las herramientas de prevención ya están sobre el papel y España dispone de una estructura sólida frente a estas amenazas entomológicas«. «Se está afrontando correctamente, en España tenemos instrumentos adecuados y además se han tomado medidas. Hay un plan nacional frente a enfermedades transmitidas por vectores». Este plan incluye vigilancia veterinaria, monitorización de mosquitos y un esfuerzo de formación activa para profesionales de la salud. Sin embargo, la portavoz subraya que «el verdadero reto radica en que la aplicación de estas medidas se ejecute de una forma homogénea y precoz».

El impacto clínico del 1%: meningoencefalitis y el vacío del diagnóstico diferencial

Aunque las estadísticas epidemiológicas muestran que alrededor del 80% de las infecciones en humanos son totalmente asintomáticas, el riesgo de sufrir complicaciones graves, aunque estadísticamente reducido, representa un enorme reto asistencial.

La portavoz de la SEIMC advierte sobre la gravedad que reviste el porcentaje de pacientes que sí manifiestan síntomas severos, insistiendo en que «aunque la mayoría de las infecciones son asintomáticas, pero que hay un 1% de pacientes que desarrollan enfermedad neuroinvasiva que puede ser mortal como ha sucedido en el último paciente que se ha comunicado el fallecimiento». Estos cuadros graves, habitualmente caracterizados por meningoencefalitis, imponen una fuerte presión a los servicios de cuidados intensivos, ya que «estos pacientes requierenhospitalización prolongada, intubación y pueden tener secuelas neurológicas importantes».

El laberinto del diagnóstico microbiológico en los hospitales

Uno de los puntos críticos que revela María Velasco es la limitación en la disponibilidad de pruebas rápidas específicas en la red hospitalaria de urgencias y microbiología, explicando que «otra cuestión también es que es la capacidad diagnóstica. Necesitamos un laboratorio de microbiología que pueda diagnosticar los casos, no únicamente depender de centros de referencia y además que pueda hacerse un diagnóstico rápido».

Esta inmediatez diagnóstica resulta indispensable tanto para el diagnóstico clínico directo como para la seguridad transfusional, logrando así identificar la causa de una meningitis de forma rápida para adecuar el soporte clínico y monitorear con rapidez y eficacia las donaciones de sangre, órganos y tejidos. Según detalla la portavoz, en las regiones con circulación activa del VNO, «ahora hay que incorporarlo en el cribado en muchas zonas de España de forma rutinaria».

La portavoz añade que, si consideramos que el virus ha adquirido un carácter endémico, el sistema de salud no puede funcionar de manera puramente reactiva, por lo que «es necesario que planifiquemos los recursos que necesita la atención a una patología que está circulando entre nosotros».

El desafío de las meningitis asépticas sin filiar

Uno de los principales vacíos en la práctica médica actual reside en el elevado porcentaje de meningitis víricas o asépticas cuya causa exacta nunca llega a identificarse. Para la SEIMC, este ámbito representa el campo con mayor potencial de desarrollo. «Probablemente este es uno de los ámbitos en los que sí que tenemos un mayor margen de mejora», señala Velasco Arribas, que matiza que «aunque hay que incidir que no toda meningitis o encefalitis vírica tiene un diagnóstico etiológico. De hecho, una gran parte de ellas quedan sin diagnóstico etiológico, la sospecha del clínico debe cambiar radicalmente de acuerdo con el contexto ambiental».

En este sentido, la portavoz insiste en que, si un paciente ingresa con sintomatología neurológica compatible en una zona y época del año de circulación del vector, la sospecha del virus del Nilo Occidental debe estar siempre sobre la mesa. «Es cierto que si esto aparece en una zona y en la época que es compatible, en época de transmisión o de circulación del virus del Nilo Occidental, una meningoencefalitis que no está causada por los virus o los patógenos que la producen con mayor frecuencia, sí debería hacernos pensar en el virus del Nilo Occidental». Por ello, concluye que el virus «debería incluirse en el diagnóstico diferencial de estos casos de meningoencefalitis sin diagnóstico etiológico en zonas donde está circulando el virus».

Asimismo, recuerda que el espectro patológico del VNO puede manifestarse de formas menos comunes, «no solamente meningoencefalitis, sino bueno, pues otras manifestaciones neurológicas que pueden ser compatibles con la infección, aunque sean más extrañas, de este virus, como puede ser una parálisis flácida u otras manifestaciones más raras, pero vamos, lo más habitual sí que es la meningitis aséptica».

El diagnóstico de certeza de estas patologías requiere de técnicas moleculares avanzadas, «pues se hace con PCR que no está disponible en todos los laboratorios ni en todos los hospitales». Al no disponer de herramientas farmacéuticas específicas para erradicar el virus, la atención médica se reduce al soporte clínico básico, ya que, «que no tengamos un antiviral específico ni una vacuna pues hace que el manejo de estos pacientes sea fundamentalmente un tratamiento de soporte». Este manejo se destina estrictamente a la fracción de pacientes sintomáticos que evolucionan desfavorablemente.

One Health y la integración de la vigilancia ambiental: el puente que falta construir

El enfoque One Health parte de la premisa de que la salud humana, la animal y los ecosistemas están intrínsecamente interconectados. En España, la vigilancia entomológica de los mosquitos y la monitorización de équidos y aves silvestres, como los pollos de águila imperial analizados en Doñana, permiten a los epidemiólogos anticiparse de forma temprana a la aparición de brotes humanos.

Velasco reconoce que se han dado pasos muy importantes en esta dirección. «Sobre la integración de la vigilancia ambiental, yo diría que hemos avanzado. España desde hace tiempo realiza una vigilancia de mosquitos, de caballos y de aves desde hace varios años». Además de estos programas, destaca «la sofisticación de los modelos predictivos del Ministerio de Sanidad y el desarrollo de una red nacional de entomología médica para realizar proyectos específicos concebidos desde la perspectiva One Health».

A pesar de que el diseño teórico y la programación de estas redes «son excelentes», la portavoz identifica un obstáculo logístico sustancial a la hora de aplicar estos datos en el ámbito hospitalario ordinario, apuntando a que «quizá el quid de la cuestión es que toda esa información que se genera con esta vigilancia ambiental se traslade a tiempo a la atención sanitaria».

Para que el sistema de salud gane en agilidad, es vital que los datos fluyan de la naturaleza a la consulta del médico, «es decir, que haya una traducción operativa de que si tenemos información de que están circulando mosquitos infectados en mayor intensidad, el clínico pueda recoger esos datos y pueda alertarse tanto para tener más sospecha como para movilizar más recursos, porque si hay más mosquitos es esperable que haya más casos, así como también para proteger a la población».

Los obstáculos administrativos e institucionales

La portavoz de la SEIMC apunta directamente a la fragmentación de las competencias y sistemas de información: «los obstáculos para que la información relativa a los mosquitos y animales llegue en tiempo real a microbiólogos, pues creo que fundamentalmente es un problema de que la información se genera en distintas estructuras administrativas, a pesar de que hay excelentes redes de vigilancia». El hecho de que la información entomológica, veterinaria y de salud humana se gestione en «islas» desconectadas «implica que pueda haber retrasos y heterogeneidad en la circulación de la información».

Frente a esta carencia, la portavoz propone un modelo de gestión unificado y digitalizado. «Lo ideal sería que se pudiera tener una información que fuera interoperable, que fuera fácilmente compartible, que pudiera haber alertas territoriales, que fuera automático en función de la circulación de mosquitos o afectación en animales, en caballos o aves». Este flujo automatizado de información permitiría que, ante una alta densidad de mosquitos infectados en una comarca, se activara de forma inmediata «el aumento de sospecha clínica, preparar una mayor disponibilidad diagnóstica de microbiología y también intensificar las tareas y las medidas de salud pública de protección y de búsqueda de casos».

Medidas prácticas de prevención: el escudo frente a la picadura

Mientras los sistemas sanitarios e institucionales abordan las reformas estructurales que plantea la SEIMC, las directrices de Salud Pública, tanto del Servicio Extremeño de Salud (SES) como de la Junta de Andalucía, inciden en la necesidad de extremar las precauciones individuales para reducir drásticamente el riesgo de transmisión. Dado que la picadura del mosquito Culex es el único vector de contagio entre aves y humanos, el control doméstico y ambiental de la cría de larvas resulta crucial.

En primer lugar hay que prestar atención a la protección personal, con el uso de repelentes autorizados de uso tópico, ropa clara que cubra la mayor superficie posible de la piel (manga larga, pantalones largos) y evitando jabones aromatizados, lacas o perfumes intensos, ya que atraen a los insectos.

En cuanto al hogar, resulta importante la instalación de mosquiteras en ventanas y puertas, apagar luces innecesarias, ya que la luz actúa como foco de atracción, y el uso de insecticidas domésticos o repelentes ambientales autorizados. Además, es imprescindible el control del agua estancada, evitando acumulaciones de agua en platos de macetas, jarros, cubos y juguetes, manteniendo en perfectas condiciones de desinfección y limpieza piscinas, estanques, albercas y lavaderos, limpiando de forma periódica canalones y desagües de patios para evitar obstrucciones y, en explotaciones ganaderas, renovar con frecuencia el agua de los bebederos y evitar charcos persistentes en caminos o rodadas.

La lucha frente al Virus del Nilo Occidental en España ya no es una campaña de verano excepcional. La consolidación del escenario endémico exige, como bien reclama la SEIMC, que «la vigilancia entomológica y la práctica clínica de los hospitales dejen de actuar como compartimentos estancos y se integren bajo una plataforma verdaderamente interoperable y de respuesta precoz«

 

 

 

FUENTE: Gaceta Médica 

Xavi Mascarell
Xavi Mascarell
Colaborador habitual, de profesión sanitario, su interés se centra en las especialidades médicas, las asociaciones profesonales del sector y la actividad hospitalaria. Ha seguido de cerca avances en epidemiología, vacunas y prevención de la salud.

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