PARÍS – Las reacciones adversas a los alimentos son un conjunto de manifestaciones clínicas que se producen tras la ingestión de un alimento, ya sean tóxicas —relacionadas con un alimento contaminado o en mal estado— o no tóxicas, entre las que se incluyen las intolerancias y las alergias alimentarias. Durante las Jornadas Francófonas de Hepatogastroenterología y Oncología Digestiva 2026 (JFHOD), celebradas del 19 al 22 de marzo de 2026 en París, el Dr. Gilles Macaigne (gastroenterólogo – Montfermeil) aportó su punto de vista sobre las intolerancias y las alergias alimentarias, subrayando la importancia de distinguirlas claramente para adaptar el tratamiento.
Intolerancias alimentarias: diversos mecanismos
Las intolerancias alimentarias son reacciones no inmunológicas. Pueden estar relacionadas con déficits enzimáticos, con la enfermedad celíaca o con un déficit de lactasa responsable de la intolerancia a la lactosa.
Algunas intolerancias se denominan farmacológicas. Están relacionadas, sobre todo, con la ingesta de aminas biogénicas, en particular la histamina, procedente bien de alimentos ricos en histamina (por ejemplo, mariscos, chucrut), bien de alimentos que favorecen la liberación de histamina (por ejemplo, chocolate, aditivos alimentarios).
Entre las intolerancias alimentarias, la sensibilidad al trigo no celíaca es una entidad más reciente y aún objeto de debate. Se cree que está relacionada no solo con el gluten, sino también con otras proteínas presentes en determinados cereales (trigo, centeno, cebada) o con los FODMAP. El cuadro clínico es similar al del síndrome del intestino irritable, con síntomas digestivos y extradigestivos desencadenados por la ingesta de estos alimentos y que mejoran al eliminarlos de la dieta. Se diagnostica por exclusión, tras descartar la enfermedad celíaca y la alergia al trigo mediada por IgE.
Alergias alimentarias: mediadas por IgE y no mediadas por IgE
Las alergias alimentarias son reacciones inmunológicas.
1. Alergias mediadas por IgE
Las alergias mediadas por IgE corresponden a una hipersensibilidad inmediata de tipo I que comprende una fase de sensibilización durante el primer contacto del alérgeno con la mucosa digestiva, seguida de una fase de activación en un contacto posterior.
Los síntomas aparecen rápidamente, entre unos minutos y unas horas después de ingerir el alimento. Pueden incluir síntomas digestivos (dolores abdominales, vómitos, diarrea), cutáneos, respiratorios y generales, con riesgo de shock anafiláctico.
Síndrome de alergia oral
El síndrome de alergia oral es una alergia mediada por IgE, relacionada con reacciones cruzadas entre alérgenos alimentarios y alérgenos atmosféricos, especialmente el polen. Se da principalmente en pacientes alérgicos al polen que consumen determinadas frutas o verduras crudas.
Los síntomas aparecen en los 15 minutos siguientes a la ingestión y son de carácter bucofaríngeo: edema labial, prurito, parestesias y disfagia. En algunos casos, puede producirse una reacción sistémica que derive en un shock anafiláctico.
El tratamiento se basa en un estudio de la dieta para identificar una reacción cruzada con los alérgenos polínicos y, a continuación, en la eliminación del alimento en cuestión. Se puede proponer una inmunoterapia con alérgenos o una desensibilización.
Alergia al trigo dependiente del esfuerzo
Se trata de una alergia relacionada con la fracción omega-5 de la gliadina que se manifiesta cuando la ingesta de trigo va acompañada de un esfuerzo físico en las horas siguientes. Es una afección poco frecuente, más habitual en Asia. Su prevalencia mundial es baja (0,08 %) aunque ha ido aumentando desde la última década. En la mitad de los pacientes se observa una predisposición atópica asociada.
Hay factores que pueden favorecer la reacción: el alcohol, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), el calor o el frío intensos. Los síntomas aparecen aproximadamente 3 horas después de la ingestión y se manifiestan como síntomas digestivos y, en algunos casos, generales, que pueden derivar en un shock anafiláctico.
El diagnóstico se basa en la anamnesis, las pruebas cutáneas, la determinación de los niveles de IgE específicas y, en su caso, una prueba de provocación oral realizada en el hospital.
La prevención se basa principalmente en evitar cualquier esfuerzo físico durante las tres horas siguientes a una comida que contenga trigo.
Síndrome alfa-gal
El síndrome alfa-gal consiste en una alergia a un oligosacárido presente en la carne de mamíferos, así como en la heparina y el cetuximab. La sensibilización se produce tras la picadura de una garrapata, que induce la producción de IgE específicas. Posteriormente, la ingestión de carne roja o de productos cárnicos procesados desencadena la reacción alérgica.
Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 6 horas después de la ingestión y pueden llegar a provocar una anafilaxia.
El tratamiento se basa en la exclusión de las carnes de mamíferos, así como en las precauciones que deben tomarse en determinados casos de xenoinjertos (válvulas cardiacas) y en la administración de ciertos medicamentos (heparina, cetuximab).
2. Alergias no mediadas por IgE
Las alergias no mediadas por IgE corresponden a una hipersensibilidad retardada de tipo IV, relacionada con una infiltración de la mucosa digestiva por eosinófilos o linfocitos. Los síntomas aparecen entre varias horas y varios días después de la ingestión. El cuadro clínico es el de una enteropatía que combina malestar y trastornos digestivos, y que puede evolucionar hacia formas crónicas con un impacto funcional importante.
Enfermedades digestivas eosinofílicas
Las principales son la esofagitis eosinofílica y la enterocolitis eosinofílica. Suelen estar asociadas a un cuadro atópico (entre el 30 y el 75 % de los casos).
La incidencia de la esofagitis, estimada entre 10 y 57 casos por cada 1.000 habitantes, es claramente superior a la de la enterocolitis.
El diagnóstico de la esofagitis eosinofílica se basa en una biopsia esofágica que muestre una infiltración eosinofílica (porcentaje de eosinófilos > 15 %). El tratamiento se basa en inhibidores de la bomba de protones como primera línea terapéutica, seguidos de corticoides tópicos (budesonida).
El diagnóstico de la enterocolitis eosinofílica es más difícil y se basa en la exclusión de otras causas de eosinofilia digestiva: parasitosis, medicamentos (por ejemplo rifampicina o antiinflamatorios no esteroideos), enfermedades autoinmunes, cánceres, síndrome hipereosinofílico (recuento de eosinófilos > 1.500/mm3 durante al menos 6 meses). Su tratamiento no está estandarizado y puede incluir, por ejemplo, antihistamínicos o corticoides.
Síndrome de enterocolitis inducida por proteínas alimentarias
Este síndrome corresponde a una reacción no mediada por IgE localizada en el tracto digestivo, sin manifestaciones alérgicas generales. Puede ser provocado por cualquier proteína alimentaria y suele ilustrarse con la reacción alérgica a las ostras.
El cuadro clínico se caracteriza por vómitos intensos que se producen entre 1 y 4 horas después de la ingesta del alimento, lo que puede provocar una deshidratación grave. El diagnóstico se basa en criterios clínicos que combinan un criterio principal (cronología de los vómitos) y varios criterios secundarios (gravedad del cuadro clínico). El tratamiento consiste en tratar la fase aguda (ondansetrón) y eliminar del régimen alimentario el alimento responsable.
Procedimiento de diagnóstico en caso de sospecha de alergias
Se basa, en primer lugar, en el interrogatorio, que es el elemento central. Hay que averiguar:
- Una predisposición atópica personal o familiar.
- Una relación cronológica entre la ingestión y los síntomas.
- La aparición de trastornos digestivos, asociados o no a signos generales.
Las pruebas complementarias dependen del mecanismo que se sospeche:
- En caso de sospecha de alergia mediada por IgE, pruebas cutáneas y determinación de los niveles de IgE específicas.
- En caso de sospecha de alergia no mediada por IgE, endoscopia con biopsias digestivas.
- La prueba de provocación oral constituye el patrón de referencia para confirmar una alergia mediada por IgE.
- Las dietas de eliminación pueden utilizarse en las alergias no mediadas por IgE, pero su interpretación suele resultar difícil.
Papel de la consulta de alergología
La función del gastroenterólogo es sospechar una alergia alimentaria ante un cuadro clínico indicativo. En caso de sospecha de alergia mediada por IgE, se recomienda derivar al paciente a un alergólogo para que le realice pruebas complementarias.
Las enfermedades no mediadas por IgE se enmarcan más bien en el ámbito de la gastroenterología, en particular las enfermedades digestivas eosinofílicas.
Este contenido fue publicado originalmente en Univadis Francia, parte de la Red Profesional de Medscape.


