EFSA y ECDC contabilizan 110 detecciones de gripe aviar altamente patógena entre junio y agosto, un 45% menos que un año antes en aves silvestres
La actividad de la gripe aviar en Europa se mantuvo en niveles estacionalmente bajos durante el verano, pero la llegada del otoño vuelve a situar al virus en el radar de las autoridades sanitarias. Entre el 5 de junio y el 28 de agosto de 2026 se notificaron 110 detecciones de influenza aviar altamente patógena (HPAI) en aves en 12 países europeos: 103 en aves silvestres y siete en aves domésticas. Todas las detecciones correspondieron al subtipo A(H5N1).
El dato supone una continuación del descenso observado desde la primavera. De hecho, las detecciones en aves silvestres fueron un 45% inferiores a las registradas durante el mismo periodo del año anterior, mientras que los brotes en aves domésticas descendieron todavía más. En el caso de las explotaciones avícolas, solo se notificaron dos brotes durante el verano, uno en Alemania y otro en Suecia.
La situación contrasta, sin embargo, con el balance acumulado de la temporada epidemiológica 2025-2026. Desde el 1 de octubre de 2025 hasta finales de agosto, Europa había registrado 7.000 detecciones de HPAI en aves silvestres, la cifra más elevada desde que existen registros comparables. El número de brotes en aves domésticas fue de 843.
Menos virus en verano, pero con el otoño en el horizonte
El descenso estival responde en buena medida a la dinámica estacionalde la enfermedad. Durante los meses de verano disminuye la circulación del virus entre determinadas poblaciones de aves, mientras que parte de las aves acuáticas migratorias se desplaza hacia sus áreas de reproducción fuera de Europa.
Pero este escenario puede cambiar con la llegada del otoño. El informe conjunto de EFSA, ECDC y el Laboratorio Europeo de Referencia para la Influenza Aviar (EURL) señala que las detecciones en aves silvestres previsiblemente aumentarán en los próximos meses, coincidiendo con el regreso de aves migratorias y la incorporación de ejemplares jóvenes susceptibles a la infección.
Durante el verano, además, el patrón epidemiológico fue diferente al observado un año antes. El 82,5% de las detecciones en aves silvestres correspondió a aves acuáticas, mientras que las aves marinas reproductoras en colonias, que habían concentrado buena parte de las detecciones durante el mismo periodo del año anterior, tuvieron una presencia mucho menor.
Alemania y Países Bajos concentraron buena parte de las detecciones estivales, aunque también se produjeron casos en países del norte, como Noruega, y del suroeste europeo, como Portugal.
¿Qué supone para la población?
El comportamiento del virus en animales vuelve a plantear la cuestión que acompaña a la evolución de la gripe aviar desde hace años: hasta qué punto puede convertirse en una amenaza para la salud humana.
La evaluación de ECDC incluida en el informe mantiene el riesgo de infección por los virus A(H5N1) del clado 2.3.4.4b que circulan actualmente en Europa en un nivel bajo para la población general de la UE/EEE. Para las personas que, por motivos laborales o de otro tipo, están expuestas a animales infectados o a ambientes contaminados, el riesgo se sitúa en un nivel bajo a moderado.
Hasta el momento, además, no se ha documentado transmisión sostenida de persona a persona. Los casos humanos siguen siendo acontecimientos poco frecuentes y, en los registrados durante el periodo analizado fuera de Europa, todos habían tenido exposición previa a aves de corral o a entornos relacionados con ellas.
Esto no significa que el virus carezca de capacidad para provocar enfermedad grave en humanos. La infección por A(H5N1) puede presentar un espectro amplio de manifestaciones clínicas, desde cuadros leves hasta enfermedad grave. Precisamente por ello, el principal escenario de preocupación continúa siendo el salto ocasional desde animales infectados a personas con una exposición intensa o sin las medidas de protección adecuadas, más que una transmisión comunitaria establecida.
Los mamíferos, otro foco de vigilancia
La evolución de la gripe aviar en mamíferos constituye otro de los elementos que las autoridades mantienen bajo seguimiento. Durante el verano continuaron registrándose detecciones esporádicas de virus HPAI A(H5) en carnívoros terrestres silvestres y pinnípedos en Europa, aunque en niveles bajos.
La relevancia de estas infecciones reside en que los mamíferos pueden actuar como escenario de evolución del virus. El propio informe señala la necesidad de reforzar la caracterización genética para identificar rápidamente mutaciones asociadas a una posible adaptación a mamíferos y evaluar sus implicaciones.
Fuera de Europa, el escenario resulta más amplio. En Estados Unidosse notificaron nuevas infecciones en explotaciones de ganado vacuno de leche y se detectó por primera vez HPAI A(H5N1) en visones americanos en cautividad en Norteamérica. En Australia también se documentaron saltos del virus desde aves silvestres a mamíferos.
Estos episodios no equivalen por sí mismos a una mayor transmisión entre humanos, pero explican por qué la vigilancia epidemiológica se mantiene especialmente activa: cada nueva especie de mamífero infectada representa una oportunidad adicional para estudiar la capacidad de adaptación del virus.
En este sentido, el patrón observado en los casos humanos registrados hasta ahora ofrece una pista importante para la salud pública. Las infecciones humanas por virus de gripe aviar continúan vinculadas fundamentalmente a la exposición directa o indirecta a animales infectados o a ambientes contaminados, especialmente en contextos relacionados con aves de corral.
Por ello, el riesgo no se distribuye de forma homogénea entre la población. Trabajadores de explotaciones avícolas, personas que participan en el sacrificio o manipulación de animales infectados y quienes tienen contacto estrecho con aves enfermas o muertas concentran una exposición potencialmente superior a la de la población general.
EFSA y ECDC recomiendan mantener la vigilancia ante posibles casos humanos, especialmente en las zonas donde se detecte circulación del virus en aves u otros animales. También plantean reforzar la identificación de posibles infecciones humanas durante la temporada de gripe estacional, dado que algunos síntomas pueden ser similares a los de otros virus respiratorios.
El control en otoño
La fotografía que deja el verano europeo es, por tanto, doble. Por un lado, la circulación de HPAI en Europa se encuentra en niveles bajos y muy por debajo de los registrados durante el invierno y la primavera. Por otro, la temporada otoñal puede modificar rápidamente el escenario debido al movimiento de aves migratorias y al aumento esperado de la circulación viral entre aves silvestres.
En este contexto, EFSA y ECDC mantienen una valoración de riesgo baja para la población general, pero recomiendan conservar una vigilancia reforzada sobre las personas expuestas y sobre cualquier cambio en las características del virus.
El elemento clave será comprobar si el aumento estacional previsto en las aves durante los próximos meses se traduce únicamente en más circulación animal o si aparecen nuevos indicios de adaptación del virus a mamíferos o de transmisión a humanos. Por ahora, los datos disponibles no apuntan a una transmisión sostenida entre personas, pero la evolución de la gripe aviar sigue requiriendo vigilancia estrecha.
FUENTE: Gaceta Médica


