¿Y la ley de cuidados paliativos, pa’cuando?

Fotografía: @LaVanguardia

Ayer, el Congreso de los Diputados sacó adelante, con el rechazo de PP y Vox, le Ley de la Eutanasia. Como dice Paco Marhuenda, toda la izquierda mediática, que de izquierda no tiene nada, y de mediática menos, jaleando a Carolina Darías cual estrella de cine recogiendo un Oscar de Hollywood. Patética escena más digna de una comedia trágica que de un parlamento democrático. Igual de absurdo y vergonzoso que resultó el mensaje de Cruella de Vil en su perfil de twitter. En vez de limpiar su casa, y achicar las vías de agua, se pone a jalear a los Echenique y Rufian de turno. Si no fuera indecente, sería  vergonzoso. Pero en el caso de ella, reúne ambas cualidades, y otras muchas más. A cual peor.

Ayer se aprobó una ley que no se tenía que haber aprobado, porque con  esto, estamos ocultando otro problema más grave, más serio y con una repercusión social no menos trascendente. Me refiero a los cuidados paliativos: algo esencial, básico, absolutamente necesario y primordial para muchas personas, pero que ayer esta izquierda post moderna que lideran “Pedro el guapo” y “Pablo el breve” se cargaron de un plumazo sustituyéndola por otra ley casposa, burda y completamente innecesaria.

Fotografía: @expansioncom

Los cuidados paliativos son absolutamente necesarios e imprescindibles en ese momento de la vida que ya no hay vuelta atrás, que se inicia la recta final, y que, como decía un buen amigo mío –de profesión, anestesista-, el ser humano tiene que tener calidad de vida para irse. Y esa calidad de vida, tanto a él, como a su entorno más próximo, sólo se la pueden proporcionar desde los cuidados paliativos. Ayudar a bien morir, pero por ti mismo, en paz, sin dolor, habiendo cerrado todos los libros que tenías abiertos, rodeado de los tuyos… eso… eso sólo se puede lograr desde los cuidados paliativos. Sé muy bien de qué estoy hablando porque lo he vivido en primera persona. No viviré suficiente para agradecer al Servicio de Oncología y a la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza todo lo que hicieron hace ya 21 años para que mi padre marchara en paz, sin dolor, tranquilico… aunque entonces fuera difícil de entender.

Los cuidados paliativos son esenciales, y lo deben ser siempre, no sólo ante situaciones graves derivadas de procesos oncológicas. Hace pocos días la prensa española titulaba que España suspendía en cuidados paliativos pero aprobamos una ley de eutanasia. Algo incomprensible. También indecente. Inmoral. Recientemente se ha celebrado en Barcelona un seminario virtual “Ayudar a morir, ayudar a vivir: la eutanasia en voz de expertos”, que lo inauguró una autoridad mundial en la materia: el doctor Eduardo Bruera, jefe de Cuidados Paliativos del MD Anderson Cancer Center (Houston) y profesor y F. T. McGraw Chair en el tratamiento del cáncer en la Universidad de Texas (EE. UU.). Y no pudo ser más rotundo, pidiendo «cambiar las estructuras y los procesos de los centros y entidades sanitarias para fomentar la creación de unidades de cuidados paliativos donde profesionales especializados puedan atender y acompañar a los pacientes y sus familias». Pero no, aquí cogemos la vía rápida, la sucia, la populista, no la sensata, la embadurnada de demagogia y no la que nos dicen los profesionales sanitarios. ¿Para qué vamos a escucharles? Es mejor escuchar el ruido… Afortunadamente que no iban a dejar a nadie atrás.

Los profesionales de la medicina ya se están pronunciando. Afortunadamente. Sin ir más lejos, el Director del Servicio de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra, ha manifestado que “el final de la vida debería venir en paz lo concibo y lo deseo en tranquilidad y sin sufrir” (…) “a unos les gusta a otros les va a hacer daño”. El paciente hasta ahora puede renunciar a un tratamiento y el médico debe paliar el dolor, pero esta ley es otra cosa. “Los profesionales tenemos que saber escuchar a los pacientes y saber qué desean para sus tiempos finales”.

Fotografía: @GacetaMedicaCom

Pero no Pedro y Pablo –asquerosa coincidencia- se han empeñado en que los profesionales no escuchen ni a los pacientes ni a sus familias. Eso no es ético. Tampoco decente. Pero viniendo de donde viene tampoco es de esperar otra cosa. Sólo espero que a la hora de aplicar la eutanasia haya más de una objeción de conciencia. Pomadita le llaman.

Urge ya una buena ley de cuidados paliativos que lleve implícita la implantación de esta red de unidades en todas las comunidades autónomas y en todos los hospitales públicos. Es necesario escuchar la voz de los profesionales. Hace falta más sentido de Estado y más responsabilidad. Sobra populismo, mediocridad, e indecencia.

Un país que no escucha a sus profesionales sanitarios es un país sin rumbo. La sanidad es una de las joyas de la Corona de cualquier Estado pero desoír a sus profesionales es indecente. Igual de obsceno que no ayudar en la etapa de la vida a que tus ciudadanos emprendan su último camino en paz y sin dolor. No sólo es obsceno. Es deshonesto. Y quien lo prohíbe no merece ocupar un cargo en el Gobierno por indecente. Por egoísta. Estamos cansados de egos y populistas baratos.

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Ana Manterias
Ana Manterias
Colabora en el portal desde el ámbito de la comunicación y el marketing, con una visión estratégica orientada al sector de la sanidad y la salud, las enfermedades y la nutrición. Especializada en relaciones institucionales, coordina la línea editorial de todos los autores con un enfoque riguroso y coherente.

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