
La tercera semana de enero se conmemora en Europa la Semana Europea de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino. Se trata de concienciar a la población femenina acerca de la prevención de este tipo de cáncer.
Según se indica desde la American Cancer Society, en 2023 sólo en Estados Unidos se diagnosticaron más de trece mil nuevos casos de cáncer invasivo del cuello uterino. En esta línea, fallecieron más de cuatro mil mujeres a causa de este tipo de tumor.
Por eso, hace unos años se consideraba que el cáncer de cuello uterino era una de las causas más comunes de muerte por cáncer en las mujeres de Estados Unidos. Afortunadamente, la tasa de mortalidad de cáncer de cuello uterino disminuyó significativamente con el aumento en el uso de la prueba de Papanicolaou.
El cáncer de cuello uterino se diagnostica más frecuentemente en mujeres entre las edades de 35 y 44 años. La edad promedio al momento del diagnóstico es 50 años. Rara vez se desarrolla en mujeres menores de 20 años. Muchas mujeres de edad avanzada no saben que el riesgo de cáncer de cuello uterino aún existe a medida que envejecen. Más del 20% de los casos de cáncer de cuello uterino se detecta en mujeres que tienen más de 65 años. Sin embargo, estos cánceres rara vez ocurren en mujeres que se han estado haciendo pruebas regulares para detectar el cáncer de cuello uterino antes de cumplir los 65 años.

La doctora Luisa Sánchez Lorenzo publica en la página web de la Sociedad Española de Oncología Médica un artículo muy interesante. Al respecto señala: «el cáncer de cérvix se inicia cuando las células sanas de su superficie comienzan a dividirse de manera descontrolada. Estos cambios condicionan anomalías, no necesariamente cancerosas. Estos son los primeros pasos que pueden dar lugar a la formación de un cáncer».
En cuanto a las estadísticas de España, la oncóloga de Clinica Universitaria de Navarra señala que en España el cáncer de cérvix es la 15ª neoplasia más frecuente en mujeres con 1957 nuevos casos en 2020, aproximadamente con una incidencia de 5.3 casos/100.000 mujeres / año y una mortalidad de 1.5 casos/100.000 mujeres / año.
En un estudio que incluyó 38 países de los 5 continentes se mostró una sustancial disminución de la tasa de incidencia y mortalidad en los países con mayor tasa de ingresos, mientras estas tasas se estabilizaron o incluso aumentaron en aquellos países de bajos recursos.
El cribado de cáncer de cérvix es una estrategia de prevención efectiva y eficiente para prevenir el desarrollo del tumor. Desde sus inicios en 1940, la citología mediante técnica de Papanicolaou en combinación con el tratamiento en las primeras fases de la enfermedad ha disminuido hasta un 70% el porcentaje de muertes en los países desarrollados.
La citología mediante técnica de Papanicolaou tiene una baja sensibilidad para el diagnóstico de lesiones de alto grado pero compensa con una alta especificidad. La combinación de la detección molecular del virus del papiloma humano (VPH) y la citología alcanza una sensibilidad para detectar estas lesiones de hasta el 96%. En un escenario de vacunación como el que se está implantando, el cribado cubre a aquellas mujeres que no se vacunasen por diferentes motivos y también a aquellas con lesiones cervicales ocasionadas por un subtipo de VPH no incluido en las vacunas.

En cuanto a la causa fundamental, en un 99% la infección crónica del VPH es el origen primario de este tipo de cáncer. Se consideran factores de riesgo todos aquellos relacionados con la adquisición de la infección.
El VPH es la infección de transmisión sexual más común y la mayoría de la población sexualmente activa entra en contacto con el virus a lo largo de su vida. La infección es asintomática. Por tanto, muchas personas infectadas lo desconocen. En consecuencia, lo pueden transmitir de forma totalmente involuntaria. Hasta un 90% de las infecciones por VPH se eliminan sin tratamiento durante los primeros dos años. Sólo aquellas que se cronifican pueden dar lugar a lesiones precancerosas que progresen a cáncer invasivo.
Están descritas más de 130 variedades de VPH de los cuales al menos catorce se consideran como de alto riesgo para el desarrollo de cáncer.
En una mujer con un sistema inmunocompetente el desarrollo del cáncer de cérvix puede llevar de 15 a 20 años, sin embargo, en aquellas mujeres inmunosuprimidas el tiempo de desarrollo de la enfermedad será significativamente menor, entre 5 y 10 años.

Para prevenir este tipo de cáncer desde diversas sociedades médicas y asociaciones profesionales se facilitan unos consejos, básicamente elementales:
- Realizar revisiones regulares: Las pruebas de Papanicolau son esenciales para detectar cambios precancerosos en las células cervicales.
- Vacúnarse contra el VPH: Esta vacuna puede prevenir la mayoría de los casos de cáncer cervical cuando se administra antes de que una persona sea expuesta al virus.
- Practicar sexo seguro: El uso de preservativos puede reducir el riesgo de contraer el VPH.
- No fumar: Fumar aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino.
El 4 de junio se celebra el Día Mundial del Superviviente de Cáncer. Con ese motivo, el año pasado se publicó en este mismo espacio un artículo titulado En el Día Mundial del Superviviente de Cáncer. Entre otras cosas señalaba: «Ayer se celebró el Día Mundial del Superviviente de Cáncer. Al hilo de esto, me tropiezo con una nota de prensa que emitió la Sociedad Española de Oncología Médica a principios de este año. Los datos publicados en ese comunicado son un canto a la esperanza.
Según indican, el número de cánceres diagnosticados en España este año se estima que alcanzará los 279.260 casos, según el informe Las cifras del cáncer en España 2023, que se presentó a principios de año, con motivo del Día Mundial del Cáncer.
Según este informe, los cáncer más frecuentes que se están diagnosticando en España los de colon y recto, mama, pulmón, próstata y vejiga urinaria. Muy por detrás se encuentran los linfomas no hodgkinianos, el cáncer de páncreas, el cáncer de riñón, el melanoma maligno cutáneo, los cánceres de cavidad oral y faringe, y los cánceres de cuerpo uterino, estómago e hígado. (…)
Si hablamos de supervivencia, especialmente en el dia mundial, los datos son esperanzadores. La supervivencia neta a cinco años del diagnóstico de los pacientes diagnosticados entre 2008-2013, en España fue de 55,3% en los hombres y de 61,7% en las mujeres. Esta diferencia estriba principalmente a que determinados tumores son más frecuentes en un sexo que en otro.
En este sentido, en los hombres, la supervivencia neta estandarizada por edad fue del 90% en los cánceres de próstata y de testículo y de 86% en el de tiroides; mientras que fue del 7% en el cáncer de páncreas, del 12% en el de pulmón, del 13% en el de esófago y del 18% en el de hígado.
En las mujeres, el cáncer de tiroides tuvo una supervivencia neta de 93%, el melanoma cutáneo del 89%, y el cáncer de mama del 86%; mientras que en el cáncer de páncreas fue del 10%, en los de hígado y esófago del 16% y en el de pulmón del 18%.
El Informe Mundial del Cáncer 2014 que publicó la OMS fue concluyente. Alrededor de 1/3 de las muertes por cáncer son debidas al tabaco, las infecciones, el alcohol, el sedentarismo y las dietas inadecuadas (insuficiente cantidad de fruta y verdura). Por esta razón, lo primero que se deberían abordar son políticas firmes antitabaco al objeto de disminuir la incidencia de mortalidad por esta adicción.
En la misma nota de prensa, los doctores Jaume Galceran, presidente de REDECAN (Red Española de Registros de Cáncer) y Enriqueta Felip, presidenta de SEOM (Sociedad Española de Oncologia Médica señalaron que en las últimas décadas, el número absoluto de cánceres diagnosticados en España se ha incrementado por varias causas: el aumento poblacional; el envejecimiento de la población; la exposición a factores de riesgo (como el tabaco, el alcohol, la contaminación, la obesidad o el sedentarismo) y, la detección precoz en algunos tipos de cáncer como el colorrectal, los de mama, cérvix o próstata».
La Semana Europea de Prevención de Cáncer de Cuello de Útero (o lo que es lo mismo, Cáncer de Cérvix) pretende concienciar a la población femenina de la importancia de llevar unos hábitos de vida saludables, mantener las revisiones periódicas, y, sobre todo, ser ejemplo de vida para las generaciones futuras.


