Los expertos aconsejan limpiar la prótesis a diario, no ajustarla en casa y consultar si aparecen llagas, dolor o movilidad al masticar
Madrid, 29 de julio de 2026. El verano suele modificar hábitos que influyen directamente en la salud bucodental, especialmente en personas mayores que utilizan prótesis dentales removibles, conocidas de forma habitual como dentaduras. Las comidas fuera de casa, los viajes, el calor y una higiene menos constante pueden favorecer la acumulación de restos de alimentos y placa bacteriana tanto en la prótesis como en la mucosa oral.
A esto se suma la sequedad bucal, más frecuente durante los días de calor y en personas que toman determinados medicamentos o presentan enfermedades crónicas. Cuando disminuye la saliva, la boca pierde parte de su capacidad natural para limpiar restos y mantener el equilibrio de la flora oral. En quienes llevan prótesis, esta situación puede facilitar irritaciones, mal aliento, molestias al masticar o inflamación de las encías.
“Una prótesis removible necesita cuidados diarios igual que los dientes naturales. Si no se limpia bien, puede acumular placa, restos de comida y microorganismos. Esto aumenta el riesgo de inflamación de la mucosa, heridas por roce o infecciones como la candidiasis oral, sobre todo cuando existe sequedad bucal o defensas más bajas”, explica Antonio Longo, del Equipo de innovación clínica y calidad asistencial de Sanitas Dental.
El ajuste de la prótesis también debe vigilarse. Con el tiempo, la encía y el hueso cambian, por lo que una dentadura que antes encajaba bien puede empezar a moverse, provocar llagas o generar dolor al comer. En verano, retrasar la consulta por estar de viaje puede hacer que pequeñas lesiones se mantengan durante días y dificulten la alimentación o la hidratación.
En las personas mayores, una molestia bucodental puede tener consecuencias más amplias. Si la prótesis duele, se mueve o impide masticar con normalidad, es frecuente que se reduzca la variedad de alimentos o que se eviten productos más consistentes. Esto repercute en la calidad de la dieta, al descanso y a la vida social.
Ante esta situación, los expertos de Sanitas Dental recomiendan una serie de medidas para cuidar las prótesis dentales removibles durante el verano:
- Limpiar la prótesis todos los días. Debe retirarse y cepillarse con un cepillo específico o de cerdas suaves, siguiendo las indicaciones del odontólogo. También conviene limpiar encías, lengua y paladar para reducir restos y microorganismos en la boca.
- Retirarla durante la noche si está indicado. Muchas prótesis deben quitarse al dormir para permitir que la mucosa descanse. En ese caso, consulte a su odontólogo si debe conservarse en agua o en una solución específica, evitando el agua caliente porque puede deformarla.
- No ajustar la prótesis en casa. Si aparece dolor, movilidad, presión excesiva o una herida, no se debe limar, doblar ni manipular la dentadura. Tampoco conviene recurrir de forma continuada a adhesivos para compensar un mal ajuste sin valoración profesional.
- Cuidar la hidratación. Beber agua con regularidad ayuda a reducir la sequedad oral y mejora la tolerancia de la prótesis. En personas mayores conviene anticiparse a la sed, porque esta sensación puede estar disminuida.
- Revisar cualquier señal persistente. Llagas, sangrado, mal olor, dolor al masticar, zonas blanquecinas en la mucosa o una prótesis que se mueve más de lo habitual requieren revisión odontológica, especialmente si no mejoran en pocos días.
“En las personas mayores, una dentadura bien ajustada no solo mejora la masticación, también ayuda a mantener la autonomía, la seguridad al hablar y la relación con los demás. Por eso, cualquier cambio en la boca debe valorarse antes de que limite la alimentación o la vida diaria. Una revisión odontológica antes o después de las vacaciones, ya se presencial o a través de videoconsulta, puede ayudar a detectar problemas incipientes y evitar complicaciones”, concluye Antonio Longo.
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