Las autoridades sanitarias recuerdan que una sola dosis de la vacuna, obligatoria en decenas de destinos de África y América, protege de por vida y debe administrarse al menos diez días antes de volar
Los españoles que tengan previsto viajar en los próximos meses a determinados destinos de África, Centroamérica o Sudamérica deben prestar especial atención a los requisitos sanitarios relacionados con la fiebre amarilla. Aunque esta enfermedad no es habitual en España, numerosos países exigen acreditar la vacunación mediante el Certificado Internacional de Vacunación como condición obligatoria de entrada o para evitar restricciones fronterizas. Además, las autoridades sanitarias recomiendan la inmunización para quienes vayan a desplazarse a zonas donde el virus circula de forma habitual, especialmente en áreas tropicales y selváticas.
La fiebre amarilla es una enfermedad viral hemorrágica aguda que continúa representando una importante amenaza para la salud pública internacional. A nivel mundial, la fiebre amarilla causa aproximadamente entre 31.000 y 82.000 muertes cada año. El término “amarilla” hace referencia a la ictericia, una coloración amarillenta de la piel y los ojos que puede aparecer en algunos pacientes afectados. La enfermedad es endémica en diversas regiones tropicales de África y de América Central y del Sur, donde el virus se mantiene activo de forma permanente o periódico.
Los expertos consideran la fiebre amarilla una enfermedad de alto impacto debido a su capacidad para provocar brotes de gran magnitud. Las epidemias suelen producirse cuando personas infectadas introducen el virus en zonas densamente pobladas con abundancia de mosquitostransmisores y donde la población carece de inmunidad suficiente por falta de vacunación. En estas circunstancias, el mosquito Aedes aegypti actúa como principal vector, favoreciendo la transmisión entre personas y aumentando el riesgo de expansión internacional.
Además, la gravedad de la fiebre amarilla puede variar considerablemente entre los pacientes. En muchos casos, las personas infectadas no desarrollan síntomas o presentan cuadros leves que pasan desapercibidos. Sin embargo, cuando la enfermedad progresa puede provocar complicaciones muy graves. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la fiebre alta, dolores musculares, dolor de cabeza, escalofríos, pérdida de apetito y vómitos. En los casos más severos pueden aparecer ictericia, dolor abdominal, hemorragias internas o externas, insuficiencia hepática y fallo renal.
Por otro lado, la transmisión se produce a través de la picadura de mosquitos infectados que suelen estar activos durante las horas diurnas. El virus afecta tanto a las personas como a los monos, que actúan como reservorios naturales en determinadas regiones. Una persona infectada puede transmitir el virus indirectamente a otros individuos cuando es picada por mosquitos durante los días previos al inicio de la fiebre y hasta cinco días después de la aparición de los síntomas.
La vacunación, clave para prevenir la enfermedad
La vacuna contra la fiebre amarilla cumple una doble función. Por un lado, protege al viajero frente a una posible infección durante su estancia en zonas endémicas. Por otro, evita la introducción y propagación internacional del virus entre países. Por ello, la inmunización se recomienda a todos los viajeros mayores de nueve meses que se dirijan a áreas donde exista evidencia de transmisión persistente o periódica del virus. En cambio, generalmente no se aconseja para destinos donde el riesgo de exposición es muy bajo, aunque puede valorarse de forma individual si el viajero va a permanecer en entornos rurales, selváticos o especialmente expuestos a los mosquitos.
En general, la vacuna contra la fiebre amarilla es requerida principalmente por países de África, Centroamérica y Sudamérica. Algunos estados exigen el Certificado Internacional de Vacunación a todos los viajeros que llegan al país, mientras que otros únicamente lo solicitan a quienes proceden de territorios considerados de riesgo o donde la enfermedad es endémica. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen 42 países en los que la fiebre amarilla es endémica total o parcialmente. De ellos, 29 se encuentran en África y 13 en América Central y del Sur.
Las exigencias pueden variar con el tiempo y dependen de la normativa sanitaria de cada nación, por lo que se recomienda consultar siempre los requisitos actualizados antes de viajar. Sin embargo, entre los países que la suelen requerir, figuran Brasil, Bolivia, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú, Camerún, Angola, Kenia, Nigeria o Uganda, entre otros. No disponer del certificado cuando es obligatorio puede suponer la denegación de entrada, cuarentenas o la exigencia de vacunarse en frontera.
La vacuna disponible en España
En España, la vacuna autorizada frente a la fiebre amarilla está elaborada con virus vivos atenuados cultivados en embriones de pollo. Su administración se realiza exclusivamente en los Centros de Vacunación Internacional, únicos lugares autorizados para expedir el Certificado Internacional de Vacunación. Este documento tiene validez de por vida tras la administración de una única dosis.
Los especialistas recomiendan vacunarse al menos diez días antes de la salida, ya que ese es el tiempo necesario para que el certificado adquiera validez internacional y para que el organismo desarrolle una protección adecuada. Una sola dosis proporciona una eficacia cercana al 95% a partir de los diez días y alcanza alrededor del 99% tras un mes. Además, no son necesarias dosis de recuerdo, ya que la protección se considera permanente.
Se trata de una vacuna segura, pero existen determinados grupos para los que está contraindicada. No deben recibirla las personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves a dosis previas o a componentes como la proteína del huevo, así como quienes padezcan inmunodepresión severa o determinados trastornos del timo. Tampoco se recomienda en menores de nueve meses, salvo circunstancias excepcionales relacionadas con brotes epidémicos y alto riesgo de exposición.
Con la temporada de viajes internacionales en marcha, los expertos insisten en la importancia de planificar con antelación cualquier desplazamiento a zonas tropicales. Revisar los requisitos sanitarios, consultar un Centro de Vacunación Internacional y adoptar medidas frente a las picaduras de mosquitos son pasos fundamentales para reducir riesgos y garantizar un viaje seguro.
FUENTE: ConSalud.es


