La segunda jornada de ESMO 2026 ha dejado resultados destacados en algunos de los tumores con mayor necesidad de nuevas opciones terapéuticas, con avances en cáncer de vejiga músculo-invasivo, próstata localizado de alto riesgo, melanoma y cáncer de pulmón de células pequeñas. Los estudios VOLGA, DASL-HiCaP, INTerpath-001 y DeLLphi-305, presentados como late breaking abstracts, apuntan a mejoras en supervivencia, reducción del riesgo de recaída y nuevas estrategias de medicina personalizada.
La segunda jornada de ESMO 2026 ha estado marcada por la presentación de varios estudios de última hora que muestran avances relevantes en diferentes tipos de cáncer y que podrían modificar el abordaje terapéutico de determinados grupos de pacientes.
Entre ellos se encuentra el estudio VOLGA, que evalúa durvalumab y enfortumab vedotin, con o sin tremelimumab, frente al tratamiento estándar en pacientes con cáncer de vejiga músculo-invasivo (CVMI) que no son candidatos a recibir quimioterapia basada en cisplatino.
El Dr. Thomas Powles, catedrático de Oncología Genitourinaria y director de Investigación de Tumores Sólidos en el Instituto de Oncología Barts de Londres, ha destacado que se trata de una población con una importante necesidad médica no cubierta y ha señalado que “estamos ante una necesidad médica no cubierta, en CVMI, sin el tratamiento estudiado —únicamente la cirugía—, aproximadamente el 50% de los pacientes fallecen si se presenta una recaída en un periodo de aproximadamente dos años”. Powles ha subrayado además que el planteamiento del ensayo ha buscado situar al paciente en el centro de la estrategia terapéutica: “Nos hemos basado en un abordaje centrado en el paciente. No solamente hemos incluido sujetos que no pueden recibir cisplatino, sino también individuos que han declinado ese tratamiento. La modalidad de terapia ha permitido reducir la toxicidad del periodo de neoadyuvancia, con mejoría en la calidad de vida”.
Darolutamida reduce el riesgo de recaída en cáncer de próstata de alto riesgo
Otro de los resultados destacados corresponde al estudio DASL-HiCaP, centrado en pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo.
El ensayo analiza la incorporación de darolutamida a la terapia de deprivación androgénica y radioterapia con el objetivo de reducir el riesgo de metástasis o muerte.
El Dr. Tamim Niazi, del Departamento de Oncología Radioterápica del Jewish General Hospital de Montreal, ha señalado que añadir darolutamida a entre 20 y 24 meses de terapia de deprivación androgénica y radioterapia mejora la supervivencia libre de metástasis y ha destacado que “el beneficio fue consistente en todos los subgrupos estudiados”. Según ha explicado el especialista, también mejoraron la supervivencia libre de progresión y la necesidad de recurrir a tratamientos adicionales, mientras que los acontecimientos adversos fueron similares entre el grupo experimental y el grupo de control. Niazi considera que los resultados tienen una relevancia clínica importante y ha afirmado que “llegamos a la conclusión de que el fármaco reduce el riesgo de recaída de forma clínicamente muy significativa para los pacientes con cáncer de próstata que tienen un riesgo muy elevado de recaída y van a ser tratados con radioterapia intensiva”.
Una vacuna personalizada de ARNm abre una nueva etapa en melanoma
Uno de los estudios que mayor expectación ha despertado es INTerpath-001, que evalúa una vacuna personalizada de ARNm, intismerán autogén, frente a pembrolizumab en monoterapia en pacientes con melanoma.
La Prof. Georgina Long, codirectora médica del Instituto de Melanoma de Australia y catedrática de Oncología de Melanoma de la Universidad de Sídney, ha calificado los resultados como un cambio de etapa tanto para el melanoma como para la medicina personalizada frente al cáncer y ha señalado que “estamos ante un punto de inflexión en el tratamiento del melanoma, pero también en cuanto a avances en el territorio de la medicina personalizada frente al cáncer”. Long ha destacado que este abordaje supone una estrategia completamente diferente frente a la enfermedad, basada en utilizar el sistema inmunitario para atacar el tumor, y ha añadido que “es una forma completamente nueva de abordar el cáncer y, de hecho, alcanzar el éxito clínico. La comunidad científica ha intentado durante más de un siglo activar el sistema inmunitario contra la enfermedad”. La especialista ha situado estos resultados en el contexto de décadas de avances acumulados en biología del cáncer, inmunología e innovación tecnológica y ha afirmado que “es la primera vez que se ha dado la convergencia de todo lo que la ciencia ha avanzado en un siglo en cuanto a conocimiento de la biología del cáncer, inmunología oncológica e innovación tecnológica. Es algo que sencillamente no podría haber sucedido dos décadas atrás”.
Supervivencias que empiezan a medirse en años en cáncer de pulmón de células pequeñas
También han destacado los resultados del estudio DeLLphi-305, que compara tarlatamab más durvalumab frente a durvalumab en monoterapia como mantenimiento de primera línea en pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas que previamente han respondido a quimioinmunoterapia.
El Dr. Jacob Sands, jefe asociado del Centro Lowe de Oncología Torácica del Instituto Dana-Farber de Boston, ha recordado que se trata de una enfermedad particularmente agresiva y en la que, pese a los avances recientes, muchos pacientes continúan presentando progresión, y ha explicado que “incluso con el reciente desarrollo de terapias de gran eficacia para una enfermedad que parecía incurable, aún hay muchos pacientes que experimentan progresión de la enfermedad y mueren por esta forma de tumor, que tiende a ser extremadamente agresivo”. Sands ha destacado especialmente la evolución de los datos de supervivencia observados con esta estrategia: “Los primeros datos, ya conocidos, mostraron una mediana de supervivencia de 25,3 meses, lo cual llamó poderosamente la atención. Con los datos maduros, estamos hablando de supervivencia global de 37,9 meses”. Para el oncólogo, el objetivo de la investigación debe ir mucho más allá de conseguir incrementos modestos en supervivencia, y ha subrayado que “no investigamos para mejorar la supervivencia en meses, sino en años, y lo que estamos viendo es que en un grupo de pacientes el beneficio puede ser de una magnitud sin precedentes”.
Los cuatro estudios presentados durante esta segunda jornada de ESMO 2026 reflejan líneas diferentes pero convergentes de la oncología actual: intensificar el tratamiento cuando el riesgo de recaída es elevado, reducir toxicidad, incorporar nuevas combinaciones terapéuticas y avanzar hacia estrategias cada vez más personalizadas.
Desde el cáncer de vejiga y próstata hasta el melanoma y el cáncer de pulmón de células pequeñas, los resultados apuntan a una oncología en la que el objetivo ya no es únicamente prolongar la supervivencia, sino hacerlo con tratamientos mejor seleccionados, más adaptados al perfil de cada paciente y capaces de modificar de forma sustancial la evolución de la enfermedad.


